Mi vida no ha sido un páramo. Cuando era niña me di cuenta que pensaba a velocidades extraordinarias. Que necesitaba estar sola durante varias horas del día. Es decir, llegaba del colegio, almorzaba y me tumbaba a ver televisión, que es una de las actividades que disfruto ferozmente. Un escape. Ver televisión es dejar de pensar en ti e introducirte en un mundo imaginario. Con problemas ajenos en los cuales compadecerte, en personajes fabulosos, irreales, creados, que lloran y se enamoran. Ver televisión es extraordinario porque te desmiente.
Alguna vez, al contarle a un amigo que tenía muchos problemas en mente, que estaba ansiosa, que no quería irme a casa porque estaba realmente mal, me dijo: Chochera, anda a tu casa y ve tele. Solo Dios sabe si en ese momento ese amigo no se convirtió en mi ángel guardián, por lo menos de esa noche.
1 comentario:
Jajaja la tele... si pues es compañía y calma.
Nos leemos.
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