
Pensar mucho, creo, es mi gran problema. Me pregunto siempre: Porqué no puedo ser más ligera, pensar menos, dejar mis monstruos. Pero he aprendido, y esos monstruos que me sacaban la lengua, se convirtieron en mis amigos, compañeros fieles. La amistad, como la felicidad, es un motivo de sorpresa.
3 comentarios:
Mmmmm, quien no tiene monstruos comiéndole los talones.
Nos leemos.
No lo hagas. No dejes de pensar. No a menos que encuentres otra manera de alejarte y volver al mundo real tan fácilmente
al final esos monstruos somos sonsotros!...nos leemos!
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