martes, 23 de diciembre de 2008

vanish


Mis amantes se han ido. Se han esfumado, que sé yo.

Al primero lo eche por flojo. Por poner las manos detrás de su cabeza, cerrar sus ojos verdes y decirme, mientras estaba yo encima de él, que esto que hacemos es riquísimo. Y después yo no pude decir lo mismo.

Al segundo no lo he perdido, creo. Pero ya no lo veo hace millones de años. Me estará engañando con alguna chica linda, como yo lo he engañado muchas veces. Estará divirtiéndose en fiestas ruidosas, riéndose de todos, de él y de mí.

No, a él no lo he perdido.

Tengo un tercero que me enloquece. Y que, cree, podríamos llevarnos bien. Le gusta el strip tease, le gusta verse bien, peinarse a pesar de su cabello corto, comer ensaladas, pasarla en familia. Le gusta la música y a mi me gustan sus labios rojos sobre mi nariz, en mi sexo, en mis tetas. En mis muslos que, a su parecer, necesitan ejercicio. Me gusta su mirada como mis movimientos a él. Pero la culpa no lo ayuda cuando de ella se acuerda.

Los voy a extrañar como se extrañan los cólicos menstruales después de 35 días.

2 comentarios:

peregrino dijo...

Que pena por ellos, al final no te dejaron nada bueno, ni un buen polvo.

Nos leemos.

Eve Paredes dijo...

alguna vez si, lo hicieron.