
Ansias. Me fumo un cigarro, no quiero pensar. Ese programa que veo no me ayuda en nada, al contrario, me acelera las ganas de querer sentir el roce. El placer de la carne, la dureza de un miembro atravezando mis piernas. Entrando, chocando contra mis paredes vaginales y llenandome del líquido del placer.
La fricción en mis muslos, su abdomen sobre el mio. Sus labios cerca al clítoris. El movimiento continuo, el sube y baja. Esa penetración infinita, voráz. Mis pies en su espalda, mis piernas abrazandola. Su aliento y sus ruidos sobre mi nariz. Un beso por ahí con sus labios húmedos de mi vagina. Y derrepente...
Definitivamente este programa no ayuda.
3 comentarios:
Cuando los hechos hablan,
las palabras sobran.
Jajaja.... la tele cajaboba siempre inoportuna.
Nos leemos.
Peregrino
La tele, el tiempo en 'veta'...jajajaja
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