martes, 26 de agosto de 2008

Lo obvio


(...) Y es que para ella, tendida ahí a mi lado, a pesar de esa camota nada barbacoa, de tamaña cuja, como le llamaba ella, a pesar de mis caricias, de mis besos limpios como mis caricias y mi estado de ánimo y, de pronto, a pesar también de mis sueños más limpios, yo sólo me la podía tirar y ella conmigo solo se podía acostar. (...)
La última mudanza de Felipe Carrillo
ALFREDO BRYCE

1 comentario:

peregrino dijo...

A veces es todo lo que podemos compartir con algunas personas, a veces, ese momento de intimidad es todo lo que entregamos y todo lo que nos entregan.

Y lo cierto es que no es tan malo.

Nos leemos.

Peregrino

http://peregrinoinmovil.wordpress.com/